martes, 2 de junio de 2009

The Lady of Shalott


Acá con ustedes les dejo un cuadro de mi queridisimo John William Waterhouse, "the Lady of Shalott" (La dama de Shalott). Fue pintada en 1888, pero la exhibió recien en 1894.

Waterhouse realizó una triología inspirada en un poema de Tennyson: "The Lady of Shalott" (1888), "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915). Estos tres cuadros forman parte de la antología clásica de la época victoriana.

La dama de Shalott, es la historia qué muchos-o algunos- seguro conocen de Elena; quien fué encerrada en una torre en la que lo único que podia hacer era tejer todo el santo dia. Un susurro le advirtió para que no mirara en dirección a Camelot o de lo contrario le aguardaría una horrible maldición. Nadie la conocia, y muchos campesinos creian qué ella era un hada porque la oían cantar por las mañanas y al amanecer. El único contacto que la dama tenía con el mundo era gracias a un espejo, qué reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot.
En las telas que con tanto esmero tejia, se reflejaba lo que ella veía a travéz del espejo; como por ejemplo las aventuras de los caballeros de la mesa redonda. Pero un día, Elena vió a Lancelot y se enamoró perdidamente de él. Al poco tiempo, dejó de coser y tejer..y lamentablemente, sin poder evitarlo, miró hacia su prohibida Camelot. Inmediatamente la maldición cayó sobre ella, las telas salieron volando por su ventana, el espejo se rompió y ella bajó de la torre y tomó un bote en dirección a Camelot.
Waterhouse nos presenta a una Elena más inocente, indefensa, agotada, ausente y rendida; vistiendo una simple túnica blanca, a diferencia de la poderosa bruja vestida extravagantemente.

Acá les dejo el poema de Tennyson, "The Lady of Shalott" (1842):

Y en la oscura extensión río abajo

-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio-
con turbado semblante
miró hacia Camelot.
Y al final del día
la amarra soltó, dejándose llevar;
la corriente lejos arrastró
a la Dama de Shalott.

Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot:
Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.

Escucharon una tuna, lastimera, implorante,
tanto en voz alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente,
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot;
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción,
la Dama de Shalott.

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