miércoles, 24 de junio de 2009

La Belle Dame Sans Merci

La Belle Dame sans Merci (La bella dama sin piedad) es una balada del poeta inglés John Keats(1795-1821) escrita en 1819, que a su vez se inspira en un poema escrito por Alain Chartier en el siglo XV. En un principio el poema fue descartado por Keats, quien lo consideró inconsistente. Su conservación se debe al celo de su hermano George, que lo alentó a reescribirlo. Hoy se considera a este poema como uno de los clásicos de John Keats.

La Belle Dame Sans Merci ha tenido mucha influencia en los artistas Pre-Rafaelistas. El simbolismo y la tristeza en el poema, junto con su dama fatal han hecho difícil que no se puedan resistir. Ha inspirado numerosos cuadros. Las versiones más populares son probablemente las de John William Waterhouse, Arthur Hughes, y también las versiones posteriores de Frank Cadogan Cowper y Sir Francis Bernard Dicksee. Walter Crane y Henry Maynell Rheam también hicieron obras inspiradas en el poema.

Sir Frank Bernard Dicksee (1853 – 1928), otro de los artistas que trató temas épicos y clásicos con un estilo pre-rafaelista, aunque él mismo no llegase a pertenecer a la Hermandad Pre-Rafaelista. Su versión de la Belle Dame sans merci fué hecha en 1903.


Mi queridisimo John William Waterhouse se inspiró en el poema de Keats y dio a conocer esta pintura en 1893.


Versión de Walter Crane


Versión de Henry Maynell Rheam


Versión de Arthur Hughes(1832 -1915), pintor inglés e ilustrador asociado también a la hermandad Prerrafaelista.


El poema y los cuadros describen el encuentro entre un caballero y una dama misteriosa, un hada.
El caballero tuvo la desgracia de encontrarse con una hermosa mujer de ojos salvajes, quien ésta, logra convencerlo de que necesita desesperadamente su ayuda, cuando en realidad, lo que intentaba era atraparlo bajo el hechizo de su belleza. El caballero se encuentra durmiendo en su guarida. Advierten que "La Belle Dame sans Merci hath thee in thrall!". Cuando se despierta, está vagando en el campo.
“Vi sus labios descarnados en la penumbra abrirse para una advertencia horrible/
Ellos gritaron “La Belle Dame Sans Merci, te ha esclavizado”
El terror lírico, la aguda intensidad de “La Belle Dame Sans Merci te ha esclavizado”, son insuperables. Viene después el despertar. El final del poema nos lleva nuevamente al comienzo. Nos queda la realidad subjetiva, para la cual, los hechos objetivos, narrados no eran más que las páginas de un libro ilustrado transformadas en sueño. Es una Venus diabólica, una Artemis cazadora y sanguinaria, reflejando con esto el desencanto de los románticos hacia la sociedad. La Belle Dame Sans Merci contempla al poeta con ojos de medusa; su boca, que chupa su sangre, es la boca de la muerte.
¿La moraleja de la historia? ¡No hablar con extraños! ¡Especialmente cuando son encantadoras doncellas en apuros!

La versión de Frank Cagadon Cowper, hecha en 1926 de La Belle Dame es sorprendentemente moderna en comparación con las otras pinturas. Presenta unos hermosos diseños textiles en cuanto a su vestido.

Frank Cadogan Cowper (1877– 1958) fue admirado muchas veces como el último Prerrafaelista.

Keats se inspiró para componer su balada en Lamia:
Triste era también la historia de Lamia, la belle dame sans merci, condenada a vivir sola, vagabundeando entre vegetales y animales, como castigo por su codiciada belleza. Por eso atraía a los caballeros, a los hombres, sedienta de compañía, de caricias, de besos??? de amor. Lo que ellos no sabían era que Lamia no sólo los saborearía, sino que también los absorbería, bebería su esencia, consumiría sus fuerzas, y devoraría sus corazones. (La ramita de Colibrí)

Lamia era una reina de Libia a la que Zeus amó, hija de Poseidón y Libia. De la unión entre Zeus y Lamia sólo sobrevivió Escila, ya que Hera, poseída por los celos mató a todos los descendientes. Fue la gran pena que sufrió Lamia, lo que la terminó transformando completamente, convirtiéndola en monstruo. Por este motivo, fue condenada a no poder cerrar sus ojos de tal forma que siempre estuviera obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus, le otorgó el don de poder extraerse los ojos para así descansar, y volver a ponérselos luego. Lamia sentía envidia de las otras madres y devoraba a sus hijos. Tenía el cuerpo de una serpiente y los pechos y la cabeza de una mujer.


La Belle Dame Sans Merci - John Keats

I.
Oh what can ail thee, knight-at-arms,
Alone and palely loitering?
The sedge has wither’d from the lake,
And no birds sing.

II.
Oh what can ail thee, knight-at-arms!
So haggard and so woe-begone?
The squirrel’s granary is full,
And the harvest’s done.

III.
I see a lily on thy brow
With anguish moist and fever dew,
And on thy cheeks a fading rose
Fast withereth too.

IV.
I met a lady in the meads,
Full beautiful—a faery’s child,
Her hair was long, her foot was light,
And her eyes were wild.

V.
I made a garland for her head,
And bracelets too, and fragrant zone;
She look’d at me as she did love,
And made sweet moan.

VI.
I set her on my pacing steed,
And nothing else saw all day long,
For sidelong would she bend, and sing
A faery’s song.

VII.
She found me roots of relish sweet,
And honey wild, and manna dew,
And sure in language strange she said
“I love thee true.”

VIII.
She took me to her elfin grot,
And there she wept, and sigh’d fill sore,
And there I shut her wild wild eyes
With kisses four.

IX.
And there she lulled me asleep,
And there I dream’d—Ah! woe betide!
The latest dream I ever dream’d
On the cold hill’s side.

X.
I saw pale kings and princes too,
Pale warriors, death-pale were they all;
They cried—“La Belle Dame sans Merci
Hath thee in thrall!”

XI.
I saw their starved lips in the gloam,
With horrid warning gaped wide,
And I awoke and found me here,
On the cold hill’s side.

XII.
And this is why I sojourn here,
Alone and palely loitering,
Though the sedge is wither’d from the lake,
And no birds sing.


Traducción

I
Oh, ¿qué puede afligirte, caballero armado,
tan solo y pálido vagando?
El junco está marchito en el lago
y de aves no hay un solo canto.

II
Oh, ¿qué puede afligirte, caballero armado,
tan macilento y tan apenado?
Lleno está el granero de la ardilla
y la cosecha ya ha sido recogida.

III
En tu frente veo un lirio
humedecido de angustia y febril rocío;
y en tu mejilla una rosa desteñida
velozmente también se marchita.

IV
«Encontré a una dama en el prado,
muy hermosa, una doncella de las hadas;
su cabello era largo, sus pies eran ligeros,
y salvajes sus ojos miraban.

V
Hice una guirnalda para su cabeza,
y también brazaletes, y un fragante cinturón;
me miró ella al tiempo en que me amaba,
y un dulce gemido lanzó.

VI
La senté sobre mi corcel al paso,
y en todo el día ya no vi más nada,
pues hacia un lado ella se inclinaba
entonando una canción de hadas.

VII
Me encontró raíces de dulce sabor,
y miel silvestre y rocío de maná;
y en una lengua extraña seguro dijo:
“¡Te amaré con fidelidad!”.

VIII
A su gruta élfica me llevó,
y allí lloró y suspiró con aflicción,
y allí cerré sus ojos frenéticos
con cuatro besos.

IX
Y allí me arrulló hasta que me dormí,
y allí soñé, ¡ah, presagio de tormento!,
el último sueño que jamás soñé,
en la ladera del frío cerro.

X
Vi pálidos reyes, y príncipes también,
pálidos guerreros, todos con una palidez de muerte;
y gritaron: “¡La Bella Dama sin Piedad
esclavizado te tiene!”.

XI
Vi sus hambrientos labios en la oscuridad
en horrible advertencia abiertos,
y desperté, y aquí me encontré,
en la ladera del frío cerro.

XII
Y es por eso que permanezco aquí,
tan solo y pálido vagando,
aunque el junco esté marchito en el lago
y de aves no haya un solo canto.»

sábado, 6 de junio de 2009

¿Va hasta Liniers?

Hoy, cuando terminé de hacer el parcial en la facultad; me fui tranquilamente a hacer la fila para tomarme el bondi, y cuando llegó éste, le pregunte al colectivero si por favor me podía avisar cuando llegáramos a Liniers –soy tan despistada y no estoy acostumbrada a tomarme ese colectivo; así que por las dudas le dije si me podía avisar- a todo esto, el muy amable y simpático señor conductor me dijo que no había problema, que él iba a avisarle apenas llegáramos a donde se supone que debía bajarse la persona que les escribe.
En un momento dado, subió un señor de unos aproximadamente cuarenta años, cartonero, y se sentó en frente mío; la baranda que tenía el pobre era impresionante..pero más asco me dio la persona que estaba sentada justo al lado mío, una señora de unos cincuenta años, flacucha, cabello teñido, arrugada, fría, asquerosa como cucaracha; la muy desgraciada lo miró con una cara..que en ese momento le hubiera dado una paliza. No sé como explicar exactamente como fue qué lo miró, pero luego de hacer eso, la muy infeliz se sentó como a tres asientos atrás de donde antes estaba sentada.
Está bien, el hombre es un roñoso, pero tampoco para mirarlo de esa forma tan repugnante, tan menospreciadora, minimizadora e incluso prejuiciosa!! Esta bien, el hombre podría hacer algo para mejorar su vida, pero por lo menos hace algo, no anda pidiendo por ahí haciéndose el pobrecito y luego gastar lo que consigue en cosas que lo terminan perjudicando. Esa es su situación, pero podría ser otra también. Pero el hecho de que sea cartonero, que sea pobre y que tenga tics excéntricos, no quiere decir qué sea una mala persona. Ya de por si él es una persona, no hay razón para tratar a una persona de esa forma; no puede juzgar a alguien por su apariencia física, por su posición económica o por su trabajo. Qué sabe esa mujer de la vida de ese pobre hombre!
Después de un viaje infernal, más largo qué cuello de jirafa, más los efectos del cansancio, agotamiento y dolor de cabeza; llegue al ‘supuesto’ lugar de destino. Pero el colectivero no me avisó en donde bajarme, me di cuenta sola..aunque..tarde, para ser más precisos como a unas diez cuadras – y si, me baje y me tuve que volver-. Se ve que el colectivero se distrajo sin querer con una charla muy amistosa con un policía de unos 40 y tantos años; y, lamentablemente, se olvidó de mi persona.

La fotografia qué deje no sé quien la sacó, pero me gustó y acá se las dejo.

martes, 2 de junio de 2009

Maldito Spam

Uno al abrir su casilla de e-mail, muchas veces se encuentra con e-mails de gente que conoce..pero muchas veces uno se termina desilusionando también.. aparecen mensajes provenientes de gente que ni conoce o publicidades de diferentes medios o empresas.

No sé ustedes, pero me saca bastante de quicio cuando alguien me manda un e-mail destinado no sólo a mi, sino a determinada cantidad de gente, ya sea "cadena" o no, como por ejemplo diciendo "Hola chicos, los invito este sábado a celebrar mi cumpleaños. Juan" y luego, algunos responden con cosas como "Anita, ¿estas el sábado en tu casa? ¿vamos al cine?" onda, ¿qué carajo me importa si está Ana en su casa o no? ¿qué tiene que ver conmigo? NADA. Y otros, muchas veces responden algo como "jajajaja" en vez de poner algo productivo. Entonces, de esta forma, me llegan un montón de e-mails de gente que ni conozco-en algunos casos si- con respuestas en las que uno termina perdiendo el hilo inicial de la conversación; y otros de los cuales directamente no tienen nada que ver con el mensaje que envió la persona que mando la cadena o el primer e-mail.
No es tan difícil hacer clic en "responder" en vez de "responder a todos" ¿no les parece? así me ahorraría leer un montón de spam sin sentido y sin relación directa conmigo.

The Lady of Shalott


Acá con ustedes les dejo un cuadro de mi queridisimo John William Waterhouse, "the Lady of Shalott" (La dama de Shalott). Fue pintada en 1888, pero la exhibió recien en 1894.

Waterhouse realizó una triología inspirada en un poema de Tennyson: "The Lady of Shalott" (1888), "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915). Estos tres cuadros forman parte de la antología clásica de la época victoriana.

La dama de Shalott, es la historia qué muchos-o algunos- seguro conocen de Elena; quien fué encerrada en una torre en la que lo único que podia hacer era tejer todo el santo dia. Un susurro le advirtió para que no mirara en dirección a Camelot o de lo contrario le aguardaría una horrible maldición. Nadie la conocia, y muchos campesinos creian qué ella era un hada porque la oían cantar por las mañanas y al amanecer. El único contacto que la dama tenía con el mundo era gracias a un espejo, qué reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot.
En las telas que con tanto esmero tejia, se reflejaba lo que ella veía a travéz del espejo; como por ejemplo las aventuras de los caballeros de la mesa redonda. Pero un día, Elena vió a Lancelot y se enamoró perdidamente de él. Al poco tiempo, dejó de coser y tejer..y lamentablemente, sin poder evitarlo, miró hacia su prohibida Camelot. Inmediatamente la maldición cayó sobre ella, las telas salieron volando por su ventana, el espejo se rompió y ella bajó de la torre y tomó un bote en dirección a Camelot.
Waterhouse nos presenta a una Elena más inocente, indefensa, agotada, ausente y rendida; vistiendo una simple túnica blanca, a diferencia de la poderosa bruja vestida extravagantemente.

Acá les dejo el poema de Tennyson, "The Lady of Shalott" (1842):

Y en la oscura extensión río abajo

-como un audaz vidente en trance,
contemplando su infortunio-
con turbado semblante
miró hacia Camelot.
Y al final del día
la amarra soltó, dejándose llevar;
la corriente lejos arrastró
a la Dama de Shalott.

Yaciendo, vestida con níveas telas
ondeando sueltas a los lados
-cayendo sobre ella las ligeras hojas-
a través de los susurros nocturnos
navegó río abajo hacia Camelot:
Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott.

Escucharon una tuna, lastimera, implorante,
tanto en voz alta voz como en voz baja,
hasta que su sangre se fue helando lentamente,
y sus ojos se oscurecieron por completo,
vueltos hacia las torres de Camelot;
Y es que antes de que fuera llevada por la corriente
hacia la primera casa junto a la orilla,
murió cantando su canción,
la Dama de Shalott.